domingo, 3 de abril de 2011

Escondidos bajo el techo incierto


Escondidos bajo el techo incierto y oscuro que pesa sobre nuestras cabezas,
agraviados por vocablos imprudentes y falacias seculares,
masticando la tierra que cubre nuestras bocas
en este agujero tranquilo y sosegado que tenemos por casa.
Y entre lirios y amapolas, mientras las ramas secas florecen
levantaremos la cabeza en busca de ese aliento que no nos llega,
cegados por la luz del sol que sigue enjaulado
entre la negritud de frías losas, de pesados ladrillos.
Estancados en este jardín cubierto por cortinas de humo,
cuelgan de los almendros en flor bombas lacrimógenas
que nos limpiaran estos ojos sucios, llenos de podredumbre,
miradas limpias para un mundo oscuro.
Llegará el día, llegarán los tiempos en que volvamos a caminar despacio,
vendrá el momento en que estos brazos puedan estirarse sin tocar el techo,
caerán los muros, y serán esas losas, las piedras que marquen nuestro camino
y estas piernas anquilosadas perderán sus raíces y volverán a tropezar, es esta lucha su sino.

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