Gaviotas que planean sobre la ciudad
haciendo surcos en la negritud.
Puntos efímeros en este cielo enlosado,
fríos cristales sin casa ni abrigo.
Vuelos sin rumbo fijo, en círculo
a veces, antes del acantilado, se huele la espuma
de este mar intuido, que me invento
con la inercia del viento que arrecia.
Ojos de gaviota,
que me muestran este presente pasado
y la incerteza futura,
porque ella sabe lo que espera.
Cuenta historias su mirada perdida,
de aquellos que no vieron venir la tormenta,
de los que osaron enfrentarse a ella,
de los que hacen círculos cuando vuelan.
Oráculos.
Relegados a eses tejados enmohecidos,
a esconderse, a replegarse
sobre si mismos.
Ojos de gaviota
que acechan desde la lejanía,
que escapan en un vuelo suicida,
del azote de la espuma.