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jueves, 24 de noviembre de 2011

No sentí su frío acero


foto de pink1-30am.blogspot.com

Ahora veo correr la sangre, pero no sentí su frío acero.
No la vi llegar; venía envuelta en hipocresía y sonrisas,
amparada en un gran lazo rojo que maniató mis sentidos.
Atravesó la mañana y entre dulzura alada
flirteo entre las nubes, convirtiéndolas en perpetua niebla,
que cegase estos ojos crédulos y confiados.
No la vi llegar; demasiado entretenida en un lado del camino
recogiendo los pétalos deshojados, demasiado despistada
para entender por qué me fue asestada.
Ahora percibo su olor: miedo.
El hedor nauseabundo que supuran los amilanados,
grabado a fuego en la pituitaria.
Escondida en alguna esquina por mano traicionera,
ya no la delata su fulgor, funda de terciopelo rojo
la mantendrá a buen recaudo.
Ahora veo correr la sangre, pero no sentí su frío acero.
Desgarradas las entrañas se me volvieron pequeñas las manos,
pálida carne trémula que no acertó a saber todos los entresijos.
Venía envuelta en hipocresía y sonrisas,
y atravesó mi mañana con la dulzura alada
del que con cuchillo ardiente arrancará tu alma.
Astuta la mano y astuta la mente creadora,
me concentro en mis entrañas esparcidas en la acera,
y como el chamán leo lo que los dioses me dictan.
No la vi llegar.
Ahora percibo su olor: miedo.
No la veréis llegar, este es su credo.


viernes, 8 de abril de 2011

Amigo


En este vientre estéril se engendraron los días,
la luz de la mañana, el calor de las caricias.
Creció la fiera y se extendió por mis entrañas
y lo cubrió todo con sus tortuosas ramas.
Relleno de amor, este vientre hinchado cruje,
se estremece, mientras las venas palpitantes
adornan la finísima piel estirada.
Monstruo, engendro, criatura nonata
que se retuerce, que se adhiere a mis entrañas
parásito que bebe mi sangre hasta la última gota.
¿A que huele la esperanza cuando la sangre brota?
La humillación de sentirte herido, de sentirte engañado,
de haber entregado tu vida, ciego y confiado.
¿De qué color es tu dolor, amigo que me has traicionado?