La furia enmascarada que vomitan mis labios,
el veneno disuelto entre el verbo que escupo,
vuelve aquí, te estoy llamando.
Amanezco esta mañana airada como el viento,
torbellinos que atraviesan el encéfalo,
ven aquí, ¿acaso no eres tú el que estoy buscando?
Se deslizan las mentiras y los engaños
entre mi mermelada de perlas,
el vino de anoche no surtió efecto.
Negociaremos el dolor en el desayuno,
ahogará el café nuestros egos,
seré una magdalena en tu plato.
¡Por favor, quédate quieto!
Permanece estático y en silencio,
¡mira aquí, bajo tus zapatos!